Los aceites esenciales tienen propiedades cosméticas y terapéuticas, pero, en la mayoría de ocasiones, no se pueden aplicar directamente sobre la piel. Se precisan unas cantidades ínfimas, y la forma de que todos sus beneficios penetren en toda nuestra piel es añadiéndolos a un aceite de masaje. Este aceite de masaje es de origen vegetal y no se evapora, ya que pertenece a una familia bioquímica distinta a la de los aceites esencias. Forma parte, desde el punto de vista químico, de los lípidos y en la naturaleza se encuentra en diferentes tipos de plantas oleaginosas y semillas.

Este tipo de aceite se llama en aromaterapia “aceite portador” o “de base”. En realidad, su función es ésa: llevar partes infinitesimales de los valiosos aceites esenciales a todos los poros de nuestra piel. Con sus características lubricantes facilita los movimientos de masaje y su correcta distribución.

Sin embargo, el aceite portador también repercute en nuestra salud por sus propias características y se utilizan de diferentes tipos en función del resultado final deseado que aportan sus propiedades fisicoquímicas y terapéuticas. En función del tipo escogido puede tener propiedades regeneradoras, emolientes, antioxidantes y vitamínicas.

Una vez más, la aromaterapia aprovecha los benéficos que le ofrece la naturaleza y nos proporciona el bienestar de sus aceites esenciales en sus aceites de base.

De hecho, se puede considerar un aceite de base a cualquier aceite vegetal que no tenga perfume, pero que sea por expresión en frio, para que mantenga todas sus propiedades y no nos aporte ningún elemento tóxico como producto del refinado de aceites, como son los disolventes o los procesos de prensado a altas temperaturas. El término no es del todo exacto, ya que el proceso en sí produce un aumento de temperatura, pero ésta permanece siempre por debajo de los 60ºC. Una vez obtenidos, se dejan enfriar y se tienen entonces aceites con unas características naturales prácticamente inalteradas, es decir, son aceites vírgenes.

Si reúnen estos requisitos, podríamos utilizar tranquilamente un aceite de oliva, de soja o de girasol, pero son aceites muy densos y pueden dejar en la ropa manchas difíciles de quitar. Por eso se suele utilizar el de almendras dulces, el de pepita de uva o el de sésamo, por ejemplo. Cada uno tiene sus propiedades y aplicaciones específicas, y es importante tener un cuenta qué aceite de base utilizar en cada caso, ya que puede enriquecer las propiedades terapéuticas del masaje con sus propios beneficios.

Tendremos en cuenta que se trata de productos naturales y que se pueden volver rancios con cierta facilidad. Para evitarlo, es aconsejable comprarlos en cantidades moderadas, y conservarlos en recipientes adecuados, resguardados de la luz y del calor. Siempre utilizaremos aceites vegetales vírgenes de primera presión en frío y sin refinar.

Además es muy recomendable que adquiramos aceites de origen biológico controlado, como los de HerbSardinia y Natural Carol, libres de pesticidas, fungicidas o fertilizantes.

Cuidemos de nuestra piel y nuestra salud con los aceites biológicos certificados, y en poco tiempo notaremos la diferencia.

¡Ya me contareis!

 

Fuente: El poder curativo de las flores y plantas. Ed.Océano-Ambar